¿Qué pasaría si dejas de consumir alcohol y azúcar?

¿Qué efecto cree que tendría sobre su cuerpo y estado de ánimo eliminar de la dieta el consumo de alcohol, cafeína o azúcar? 

Dejar de consumir alcohol, cafeína o azúcar puede suponer todo un reto para muchos. Sin embargo, el abandono de estos vicios puede tener resultados sorprendentes sobre su organismo y su estado de ánimo. Así lo afirman tres autores de artículos que se publican en el diario británico ‘The Daily Mail‘ que se comprometieron a participar en un singular experimento que consistía en dejar sus adicciones durante tres meses.

Según indican, no solo es posible, sino que además vale la pena.

Alcohol

La escritora Angela Johnson, de 40 años, dejó de consumir alcohol.

“Después de seis semanas […] mis amigos y colegas empezaron a decirme que tenía los ojos más claros, que la cara se me veía menos hinchada y que había perdido peso. Además, me di cuenta de que me sentía con más energía”, explicó.

Sin embargo, los médicos notaron que sus índices de colesterol se elevaron porque aumentó la ingesta de azúcar.

Angela reconoce que el desafío fue realmente duro y ha vuelto a beber alcohol de nuevo.

Azúcar

El valiente que dejó de tomar azúcar durante tres meses fue Chris Henry, de 42 años. Los resultados, afirma, fueron sorprendentes.

Cuando comenzó el experimento padecía dolores de cabeza y se sentía con poca energía, pero a medida que pasaron los días recobró fuerzas.

Además de bajar dos tallas de pantalón, disminuyeron sus índices de colesterol y su presión arterial mejoró. Por si eso fuera poco, Henry asegura también que tras el experimento ya no siente ansias por comer dulce.

Cafeína

Antonia Hoyle, de 36 años, reconoce que se sintió mal físicamente cuando dejó de consumir cafeína.

Al igual que Henry, el reto se hizo más fácil con el paso del tiempo y su estado de ánimo mejoró considerablemente. Su presión arterial se redujo, al igual que el colesterol.

De tomar cuatro cafés, tres tazas de té y dos refrescos al día, Antonia ha pasado a consumir únicamente una taza de café y de té diariamente.

¿El lado negativo? Que engordó. Eso sí, solo poco más de un kilo.

“Me siento más tranquila, pero estoy más gorda”, señaló.

La comida dulce y grasosa generan cambios en la conducta y actividad neuronal

El consumo regular de estos alimentos puede generar cambios en el comportamiento humano, según expertos

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La adicción a la comida dulce y grasosa podría atribuirse a la ingestión regular de alimentos apetitosos que generan cambios en la conducta y en la actividad neuronal semejantes a los procesos de adicción.

Así lo revela el estudio encabezado por Carolina Escobar Briones con la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En un comunicado, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) detalló que dichos estudios buscan responder a la manera en que se origina ese intenso y a veces irrefrenable impulso por consumir alimentos que se consideran sabrosos, generalmente muy dulces o grasosos.

Para llevar a cabo dicho estudio, los investigadores han dado a grupos de ratas un alimento apetitoso que consiste en un trozo de chocolate en una ración restringida, a la misma hora y por varios días.

Como resultado de lo anterior, después de varios días, media hora antes de recibir el chocolate, los animales desarrollan una conducta inquieta en la búsqueda del alimento, “comportamiento denominado actividad anticipatoria al alimento”.

Al respecto, la integrante de la AMC detalló que no es que los animales tengan hambre, pues tienen su comida normal disponible, sino que desarrollan una conducta inquieta por consumir el pedazo de chocolate, el cual devoran rápidamente.

Escobar Briones explicó que esa actividad anticipatoria al alimento también ocurre cuando se restringen los horarios de alimento cotidiano, más allá de si es catalogado o no como sabroso.

Ello se debe a que los ritmos circadianos de conducta y de ciertas funciones de los órganos cambian sus oscilaciones y ajustan sus picos de máxima expresión alrededor de las horas de alimentación, explicó la doctora.

Sin embargo, la diferencia que existe en el caso de los alimentos grasosos o dulces, como sería en el caso del chocolate, es que cuando ese tipo de alimentos se restringen, se observa una activación poderosa pero selectiva de las áreas corticolímbicas del cerebro.

Dichas áreas están involucradas con los sistemas motivacionales y de recompensa del organismo y que generan sensaciones agradables denominadas de reforzamiento, hedónicas.

En esas estructuras, agregó, se echan a andar genes reloj que empiezan a ciclar con el ritmo que les establece la frecuencia con que les llega el chocolate.

Eso explica por qué la conducta anticipatoria es muy precisa y se repite durante muchos ciclos después de la interrupción de la entrega de chocolate, lo cual sugiere la participación de un sistema de estimación de tiempo, relacionado con procesos de dependencia y adicción.

A partir de esos estudios, Carolina Escobar y sus colegas exploran si estos procesos llevan a una adicción por el alimento apetitoso, como el que se da con el consumo de ciertas drogas.

Rusia demanda a Mcdonalds por alto contenido de calorías

Casi un cuarto de siglo después de la apertura del primer McDonalds de Rusia en Moscú, la agencia de protección del consumidor de Rusia ha presentado una demanda acusando a la cadena de violar las regulaciones gubernamentales con respecto a la calidad nutricional de los alimentos en varios de sus productos.

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Los miembros de Rospotrebnadzor, título oficial de la agencia han señalado que la comida es demasiado alta en calorías, y han llamado a una prohibición de la producción y venta de helados, batidos, hamburguesas con queso, y Filet-o-Fish y sándwiches McChicken.

Hemos identificado violaciónes que ponen la calidad de los productos y la seguridad de toda la cadena McDonalds en duda, dijo ‘Anna Popova jefe de la agencia de protección del consumidor.McDonalds ya han abandonado sus ramas en Crimea, una medida que llevó a algunos políticos a pedir el cierre en todo el país.

Naranja: el color que nos protege

Naranja es una palabra de origen sánscrito que da nombre a uno de los siete colores del arcoiris y es también el nombre de una fruta de cultivo y consumo muy extendidos en el mundo y de la que somos los primeros productores en ecológico. Sus beneficios eran bien conocidos en el siglo XV por los marinos, por eso cuidaban de que naranjas y limones no faltaran en sus bodegas para poder surcar los mares sin peligro de enfermar del temido escorbuto.
naranja

En el siglo XXI se le han encontrado todavía más virtudes, imitadas sin éxito por las bebidas sintéticas. Ahora se sabe con certeza que los pigmentos de colores brillantes como el amarillo, naranja, rojo, verde y violeta que se encuentran de forma natural en frutas y verduras frescas se deben a los fitoquímicos, compuestos naturales tan importantes como las vitaminas. La naranja está en la lista de los Alimentos Protectores, por la vitamina C y los fotoquímicos, especialmente el betacaroteno, de color naranja, que protege las mucosas de estómago, laringe, esófago, ojos, etc. y además antioxidantes y otras sustancias que mejoran el aspecto de nuestra piel.

El naranja natural de zanahorias, naranjas, albaricoques… se debe al betacaroteno, antioxidante y protector de la salud 

Varios estudios comparativos confirman la mayor calidad de las ecológicas y tiene su explicación: al no recibir abonos químicos no retienen agua, se conservan mejor y no han visto mermado su nivel de nutrientes ni de vitaminas. Pero si hasta la leche materna la quieren sustituir por productos comerciales sucedáneos, ¿qué no se ha intentado para suplantar al zumo de naranja? El color y el sabor naturales no tienen nada que ver con los sustitutos químicos que además de no tener las mismas propiedades saludables, nos producen cuando menos alergias. Es bueno recordarlo para no caer en la tentación de la cajita o el envase colorido. La alternativa es sencilla, dulce, redonda: una naranja ecológica, y si quieres un sencillo exprimidor.

Cómo luchar contra el veneno escondido en nuestra comida

El libro ‘No vamos a tragar‘ nos vuelve a alertar de lo que esconde un modelo que, cuanto más produce, más hambre y más enfermedades genera. Es el tercer trabajo de Gustavo Duch -miembro fundador y director entre 1991 y 2009 de la ONG Veterinarios Sin Fronteras- publicado por Los Libros del Lince, sobre lo tóxico de la industrialización de la agricultura y ganadería que ha impuesto el voraz capitalismo de las multinacionales. Pero esta vez deja abierta una puerta grande a la lucha y la esperanza en forma de Movimiento Campesino y Soberanía Alimentaria. 

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Para comenzar, he de decir que, a lo largo de este año y medio de ventanas verdes, la de hoy se ha convertido en una de mis preferidas: por el cariño que le he tomado y por la importancia que le concedo. Por dos razones. Una emocional, ya que mis padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos han sido familias de agricultores y ganaderos de pequeños pueblos de valles entre Cantabria, Burgos y Vizcaya, arrinconados en las últimas décadas por lo que Gustavo Duch nos cuenta en sus libros Lo que hay que tragar, Alimentos bajo sospecha No vamos a tragar. Y la otra, por la gravedad del asunto; porque, si con algo no se juega -y eso nos lo repitieron cien veces nuestras madres cuando éramos pequeños- es con la comida. Y no veo ahora mismo delito mayor en esta autodestructiva civilización que hemos construido que envenenar a millones de personas por un lado, y matar de hambre a otros muchos millones, por la ambición especulativa del “capitalismo gore” -como lo define Maruja Torres en su nuevo libro, Diez veces siete-, que se ha enseñoreado del planeta con la excusa de la globalización. Vamos allá.

Me pone Gustavo Duch un ejemplo que da vértigo, por lo crucial del asunto y por lo desconocido, por cómo nos lo ocultan. Me cuenta: “Detrás de una de las mayores crisis desatadas en los últimos años, la de Ucrania, está el control de las tierras fértiles. En enero de este año, China compró en Ucrania tierras con una extensión equivalente a toda Galicia. A renglón seguido, Europa, que carece de esa capacidad económica, para no quedarse fuera, comenzó a cerrar acuerdos de libre comercio con Ucrania. Y Estados Unidos, a su estilo, colocó en el Gobierno de ese país a personas próximas, a su gente, a miembros de confianza. Todos con el fin de controlar un país, porque hay algo que debemos saber, que Ucrania tiene muchas de las mejores tierras fértiles de Europa. Y las tierras fértiles en el planeta son las que son, limitadas; y como con el control del petróleo y del gas y del agua potable, se ha desatado en el mundo una guerra de intereses geoestratégicos para controlarlas. Claro, Rusia no podía quedarse de brazos cruzados y dio el puñetazo, y dijo: basta, hasta aquí hemos llegado. Y, a su estilo, intervino militarmente”.

La historia me descoloca; ¿de qué me sirve leer cada página de movimientos entre ucranios y prorrusos si me he perdido, si no me lo han contado, el comienzo del cuento? Este vivir en la inopia se puede aplicar a muchos aspectos de este indecente control de los sectores básicos, primarios, de la economía: la agricultura y la ganadería. Nuestra alimentación. Y, por lo que veo en los libros de Duch, juegan con ella. Y muy sucio.

Quien lea sus libros sentirá que se le sube por dentro una mezcla de rabia e impotencia.

Gustavo Duch, que desde 2011 coordina la revista trimestral Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas (http://www.soberaniaalimentaria.info) -”un espacio de pensamiento crítico de los movimientos que defienden algo tan necesario como transformador: un mundo rural vivo-, subraya un dato recogido de un informe de Naciones Unidas: “Entre el 70% y el 80% de los pobres del mundo son exilados rurales, porque el campo ha dejado de ser un medio para ellos. Porque en el modelo de agricultura industrializada que nos están imponiendo, que necesita cada vez menos mano de obra, ellos, nuestros campesinos, se quedan fuera; el modelo los expulsa”.

La falacia de la globalización.

“Y la falacia de la intensificación de la producción”, sigue Duch. “Porque con este modelo, cuanta más producción, más hambre. Y no es una teoría. Son datos. Pero ellos, el gran capitalismo que ha industrializado la agricultura solo en su propio beneficio, sigue echando mano del argumento de que se necesita intensificar la producción para acabar con el hambre en el mundo. Falso. Llevamos décadas así. Ellos se encargan de difundir que el hambre está causado por sequías, por la falta de tecnología y buenas semillas, por la falta de preparación de los campesinos…”.

Y nos llenan los medios de comunicación de fotos de hambrunas.

“Juegan con el miedo. El miedo es el principal aliado del poder económico. El miedo es el principal arma para que los Gobiernos acepten las violaciones de derechos humanos. Me atrevo a decir que la ‘el mundo necesita comida’ es la que más crímenes ha provocado en la Humanidad. Y es todo falso. Porque las causas del hambre tienen otras caras, que parten de su modelo de producción”.

Esa es la terrible cara de la repercusión en los países llamados en desarrollo; pero las consecuencias en el denominado Primer Mundo no dejan de ser tan perversas, en forma de deterioro de la salud, ¿no?

“Ahí están la multiplicación de las alergias, la epidemia de la obesidad, los tumores, cómo se están disparando en gente de entre 20 y 30 años, ¿a qué creen que se deben? A que vivimos en un mundo tóxico”.

Nunca pudimos imaginar el veneno que se escondía tras la globalización…

“Veneno. Literalmente”.

Hay varias cosas en los libros de Gustavo que me intranquilizan especialmente. La conversación daría para otro libro, pero le pido que me pinte en trazos el panorama para que nuestros lectores se hagan idea.

Algo más sobre el acaparamiento de tierras, especialmente preocupante en África y Latinoamérica.

“Sin salir de España, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, la llamada Ley Montoro, pone como excusa lograr una supuesta eficiencia, pero lo que quiere es desmantelar los sistemas de gobernanza de los pequeños municipios y pedanías, para así poder poner a la venta los montes y suelos públicos que estos ayuntamientos o concejos de vecinos han gestionado colectivamente durante cientos de años”.

Me ha llamado especialmente la atención lo que cuentas de la especulación con los precios de los alimentos, algo que cuesta creer, por su dureza e inmoralidad… 

“Mira, Goldman Sachs dedica un tercio de sus inversiones a especular con los alimentos, y se ha calculado que sus movimientos especulativos con el precio de lo más básico para vivir produjo que, en 2010 y 2011, 44 millones de personas cruzaran hacia abajo la barrera de la pobreza. Que suban los alimentos, quizá a muchas familias de países como el nuestro no les puede afectar tan drásticamente, pero que, por ejemplo, se doble el precio del trigo puede suponer para muchas familias del Tercer Mundo la diferencia entre comer o no comer, entre tirar para adelante o quedarse en la cuneta. Así de brutal y triste. Pues eso es lo que están haciendo estos señores. Otro dato: el 90% del mercado mundial de cereales está controlado por cuatro empresas con sede en Estados Unidos, ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus, conocidos como los ABCD de la comercialización de materia prima”.

¿Y los agrocombustibles, que muchos, en su euforia ecológica, han saludado como energías verdes y sostenibles? 

“Un gran peligro. Suponen que se dedique muchos millones de hectáreas a cosechas para producir energía en vez de alimentos. Con el argumento de que son bio -falso, porque si haces el balance ecológico, sale negativo, pues necesitan consumir casi tanta energía como la que producen-, ocultan su estrategia de acaparamiento de tierras, deforestación, uso abusivo de maquinaria pesada… Indonesia se ha convertido ya en el tercer país más contaminante del mundo, por su proceso de roturación de bosque en tierras para producir agrocombustibles. Y han llegado hasta Castilla, a esos enormes campos de colza”.

Y las patentes de semillas, como si fueran marcas… 

“Un robo en toda regla, porque toman las semillas que los pueblos han usado tradicionalmente en sus campos y le introducen cualquier pequeña modificación que les otorga derechos. Se apropian de semillas que han sido el fruto de la mejora por selección durante muchos siglos, y luego el campesino, si la quiere plantar, resulta que se la debe comprar a la multinacional; es una violación de derechos ancestrales para construir grandes emporios”.

¿Qué hacemos ? ¡Estamos rodeados! Suena todo tan planificado, y con tanto poderío, que a uno le dan ganas de cerrar el libro y pensar en otra cosa. Afortunadamente, Duch, enNo vamos a tragar, abre un espacio a la esperanza, al optimismo.

“Mira, la vida es tan potente que no se puede acabar con ella. Estamos asistiendo a los últimos estertores de un modelo avasallador y caduco. Y aprovechan los últimos cartuchos, en forma de barbaridades como el fracking y los agrocombustibles”.

Pero ¿y si quieren morir matando?

“La paciencia, como el petróleo, se está agotando. Y se está imponiendo el sentido común. Las cosas están cambiando. Y yo confío mucho en las luchas de la Vía Campesina, que lo que reclama es la Soberanía Alimentaria. Hace 20 años, los movimientos campesinos de todo el mundo empezaron a entender que la globalización les arrincona y convierte en simples piezas de una cadena de montaje al servicio de grandes multinacionales. Son ya 200 millones de campesinos en el mundo que tienen metido este paradigma en la cabeza, y desde su fortaleza de gente de la tierra, no se van a dejar vencer, y se enfrentan a quien haga falta, como a la OMC (Organización Mundial del Comercio) en Cancún; seres humanos movilizados contra las empresas y los fondos de inversión de agro-negocios que se están adueñando de la agricultura, contra el acaparamiento de tierras y contra el libre comercio. Muchas de las cosas que están pasando últimamente están relacionadas. La gente quiere volver a ser dueña de sus decisiones. Eso es la Soberanía Alimentaria. Decir bien alto que nuestra alimentación nos la tienen que proporcionar nuestros campesinos; es un compromiso de ciudadanía con el mundo rural, que son los cimientos del planeta. Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a vivir de su tierra y el deber de los pueblos a cuidar de su tierra”.

Pones como ejemplo de triunfo el rechazo social a los transgénicos. De tu primer libro al tercero has cambiado el punto de vista y ahora te muestras más optimista.

“El fracaso total de los transgénicos ha sido el triunfo del sentido común. Tras 25 años de inversiones de todo tipo, desde científicas hasta cantidades ingentes para tener a los políticos a sus pies, sólo un 1% de los cultivos en el mundo son transgénicos, porque la gente ha dicho no, los ha rechazado”.

El poder de la gente.

“El planeta tiene unos limites, y las grandes empresas de industrialización de la alimentación, como Pescanova -buen ejemplo cómo ha acabado, porque creció sin medida-, no pueden dejar de contar con esos límites. Su propio mecanismo de voracidad financiera les lleva a crecer y descontrolarse como un tumor, hasta que la naturaleza y la gente pone las cosas en su sitio”.

El tema da mucho de sí, porque estamos fabricando pollos como si fueran tuercas. Si hay granjas en México con 90.000 cerdos en una sola instalación… Imaginad la imagen por un momento; ¿alguien puede creer que eso puede ser sano y natural? ¿A alguien puede extrañarle que con esa mecánica surjan pestes porcinos, gripes aviares, vacas locas, pepinos asesinos…? Los libros de Gustavo Duch están llenos de ejemplos y datos muy esclarecedores, como este otro de infame especulación: “Para Goldman Sachs, invertir en panes y peces en espera de su mágica multiplicación les supone unos beneficios anuales de 5.000 millones de dólares”. Así que no puedo otra cosa más que recomendar su lectura. Además, están publicados por una pequeña y valiente editorial, Los Libros del Lince (www.loslibrosdellince.com), que merece nuestro apoyo.

Esta Ventana Verde volverá a Duch y a su revista Soberanía Alimentaria, porque realmente los temas son de calado, y no esas tontunas con que tantos periodistas hemos llenado tantísimas páginas y horas de los medios convencionales de comunicación hablando de dietas y recomendaciones para estar a tono, o prepararnos para el verano. Vayamos más allá, a las raíces.

Nunca más apropiada la expresión.

El proceso empieza por las ganas de recuperar los tomates con el sabor de antes, pero va mucho más allá.

Mientras, unas cuantas webs recomendables para seguir profundizando en la tierra, hasta esas raíces de nuestra alimentación:

www.soberaniaalimentaria.info

www.grain.org (el colectivo GRAIN recibió en 2011 el premio conocido como Nobel Alternativo de Ecología).

www.consumpedia.org

www.notecomaselmundo.org

viacampesina.org 

www.lafertilidaddelatierra.com

http://www.slowfood.es

El futuro se acaba para Coca y Pepsi, disminuye consumo de refrescos

El declive de las últimas décadas en el consumo de refrescos es algo irreversible, dicen expertos; para las refresqueras, el reto es poder manejar la caída de estas marcas y sustituirlas por otras.

Las ventas de refrescos han estado disminuyendo durante nueve años consecutivos. Esto es mucho más que una tendencia; es un cambio fundamental en los gustos del consumidor que plantea un problema importante para los fabricantes de estas bebidas, no importa cuán diversificadas sean sus carteras de productos.coca-pepsi

Las últimas cifras son extraordinarias, pero no sorprendentes. Las ventas de refrescos cayeron 3% en volumen durante 2013 en Estados Unidos, a sus niveles más bajos desde 1995, según un informe de Beverage Digest emitido este lunes. Eso, independientemente, representaría una gran caída, pero también es más del doble de la caída de 2012. Las personas se están alejando del refresco a un ritmo acelerado.

En este punto, Coca-Cola y PepsiCo deben ser juzgadas no por lo que están haciendo para salvar a sus marcas insignia, sino por lo bien que gestionen el declive esas marcas. Por supuesto, eso no es fácil para las empresas que fueron nombradas en honor a esas mismas marcas, así que, aún se están volviendo locas tratando de encontrar la manera de, al menos, contener las pérdidas, incluso a medida que sabiamente siguen invirtiendo en alternativas como bebidas energéticas, bebidas deportivas y agua saborizada.

Entre otras muchas iniciativas, PepsiCo probó con un nuevo diseño para la botella de Pepsi, y reclutó a Beyoncé en un contrato de patrocinio por 50 millones de dólares. Coca-Cola contrató al diseñador Marc Jacobs como su “director creativo”. Las ventas siguen desplomándose.

Y el salvador esperado del negocio -las bebidas dietéticas con edulcorantes artificiales- no han sido una ayuda. Hasta hace pocos años, las ventas de refrescos de dieta estaban cayendo casi al mismo ritmo que aquellas llenas de azúcar. Ahora, de hecho están cayendo más rápido a medida que los consumidores siguen escuchando hablar acerca de los problemas de salud. Apenas el lunes fue lanzado un estudio que indica que el consumo de refrescos de dieta puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular en las mujeres mayores.

Pero las preocupaciones por la salud no son el único problema. Si lo fueran, parecería poco probable que las bebidas energéticas, las bebidas deportivas, las bebidas a base de café y las aguas saborizadas estuvieran tomando el relevo. Pero lo están. Ese es un indicio más de que lo que está acabando con el refresco es la proliferación de las opciones en el pasillo de bebidas, especialmente las dirigidas a los jóvenes, que representan un creciente número de personas que piensan que Coca-Cola, Dr. Pepper, Sprite y Pepsi -aún a pesar de Beyoncé- son lo que sus abuelos tomaban en los viejos tiempos.

Los productos de belleza también caducan

 Quizás nunca te lo has planteado pero los productos de belleza también caducan. Igual que cada temporada haces limpieza en el armario de la ropa, con más razón deberías hacerlo en el del cuarto de baño. Esponjas, cuchillas y maquillaje se deterioran con el tiempo y prolongar su vida eternamente (o hasta que los agotemos) puede ser peligroso para nuestra salud. Porque muchos son el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de bacterias que dan origen a ciertas enfermedades.

El problema es que éstos no muestran su fecha de consumo preferente como los alimentos y resulta mucho más complicado saber cuándo empiezan a ser peligrosos. La doctora Jessica J. Kran, M.D, fundadora del centro Art of Dermatology de Nueva York, da las claves para saber cuándo debemos tirarlos y matiza que no todos son igual de nocivos. No es lo mismo un lápiz de ojos, que está en contacto con áreas muy sensibles, que un perfume. Éste puede perder olor pero no es terreno para las bacterias.

En todo caso, si decides hacer limpieza estas primavera, aquí tienes una guía orientativa de cuánto dura cada producto. Así no tendrás dudas a la hora de tirarlos.

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Botox, de arma biológica a medicina contra la depresión

La toxina botulínica es la sustancia de origen biológico más peligrosa para los seres humanos. Una cantidad 1.000 veces más pequeña que un grano de sal puede matar a una persona. Eso hizo que sus primeros usos fueran como arma biológica. Pero, en dosis aún más pequeñas se ha demostrado como uno de los mejores aliados del ser humano para mejorar su salud y también en el intento de frenar el envejecimiento. Ahora, investigadores estadounidenses han demostrado que también combate la depresión.

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Se conocen siete cepas diferentes de la bacteria Clostridium botulinum, capaces de producir otras tantas variedades de la toxina botulínica. Cuatro de ellas pueden provocar botulismo en los humanos. Esta enfermedad neuroparalítica se manifiesta con el bloqueo de las funciones nerviosas provocando parálisis muscular y respiratoria.

El mecanismo de funcionamiento de la toxina es tan sofisticado que parece más obra de una mente retorcida que de la Naturaleza. Bloquea la liberación de un neurotransmisor, la acetilcolina, encargado de transmitir instrucciones de un nervio a otro. Lo consigue descomponiendo una proteína de las células nerviosas que interviene en la liberación de este neurotransmisor. El resultado es que el músculo se queda sin el estímulo para reaccionar. Y en el organismo humano todo, desde un parpadeo hasta la contracción de la vejiga, necesita de la acción muscular.

No fue hasta finales del siglo XIX cuando se identificó el botulismo y su conexión con la bacteria C. botulinum. Ya en el XX se aisló la toxina. Las fuentes de infección más habituales son la ingesta de alimentos, en su mayoría vegetales mal procesados, y raramente tras una herida. Por fortuna, su incidencia es muy baja. Según la Organización Mundial de la Salud, se dan unos 1.000 casos al año en el mundo.

ENSAYOS DE LOS MILITARES

Como en otras tantas ocasiones, los militares fueron los primeros en fijarse en las posibilidades de algo tan letal. En la II Guerra Mundial, tanto los aliados, británicos y estadounidenses, como los alemanes investigaron con esta nueva y mortífera arma biológica. Los primeros incluso repartieron un millón de dosis de una antitoxina entre los soldados que iban a desembarcar en Normandía por si los nazis la usaban. Pero fueron los japoneses los que únicos que se atrevieron a hacerlo, inoculándosela a prisioneros chinos durante la ocupación de Manchuria.

Aunque la Convención sobre Armas Biológicas de 1972 prohibía el desarrollo, producción y almacenamiento de armas bacteriológicas, algunos países siguieron investigando con la toxina botulínica, en particular la extinta URSS. Según un informe (en PDF) de Estados Unidos, tras la primera Guerra del Golfo, las autoridades iraquíes reconocieron haber almacenado hasta 19.000 litros de la toxina botulínica, cantidad suficiente para matar tres veces a toda la población mundial.

Y sin embargo, en dosis muy pequeñas y administradas localmente, la toxina es una bendición. Su acción sobre los músculos humanos ha inspirado a científicos y médicos que la han y la están probando contra todo tipo de males. El primero de ellos, en los años 70, la ensayó con éxito para corregir el estrabismo.

TOXINA PARA CURAR

Con distintos grados de éxito, la toxina ha demostrado sus posibilidades contra la artritis reumatoide, el asma, la rigidez muscular tras un ictus, los temblores propios de la esclerosis múltiple o la incontinencia urinaria. Hace un par de años, científicos de la Universidad de Granada comprobaron que inyectando en determinados puntos Botox, quizá la formulación médica más conocida de la toxina, muchos pacientes de migraña mejoraban.

Pero es el uso cosmético el que ha dado fama al Botox. Desde que en 1997 se probara como remedio temporal contra las arrugas, esta versión de la toxina botulínica de tipo A se ha convertido en un fabuloso negocio. Los últimos datos de la Sociedad Americana de la Cirugía Plástica muestran que, en 2013 hubo 6,3 millones de intervenciones con Botox o Dysport, otra de sus formulaciones. Desde 2000, su uso en Estados Unidos ha crecido un 703%.

Inyectada en determinados músculos faciales, la toxina provoca una rigidez muscular que estira las arrugas del cuello, el mentón, los ojos… Aunque algunos se pasen estirándose la piel, es por eso tantos famosos lucen tan jóvenes y casi eternamente felices.

TEORÍA DE LAS EMOCIONES DE DARWIN

Por eso y por un sorprendente mecanismo de conecta las expresiones faciales con el estado de ánimo. Fue Charles Darwin -sí, el de la Evolución- y su colega William James los que en el siglo XIX plantearon una particular teoría de las emociones en la que las expresiones faciales podrían retroalimentar al cerebro, disparando estados emocionales. Si sonríes acabas por sentirte bien. Y si frunces el ceño acabas enfadado o triste.

Con ese punto de partida, investigadores estadounidenses quisieron comprobar si el Botox podría combatir la depresión. No, no se trata de inyectarlo en el cerebro, el mecanismo sigue los postulados de la teoría de Darwin: si impides que que el paciente frunza el entrecejo, manifestación típica del desánimo, al final consigues animarle.

Para comprobarlo, reclutaron a 74 sujetos diagnosticados con depresión aguda. Tras establecer su grado de depresión en la escala para medir la gravedad de la depresión denominada MADRS y realizar una serie de ejercicios forzados para que fruncieran el ceño y así elaborar una matriz de fruncimiento, a la mitad de ellos les inyectaron minidosis de Botox en sus músculos corrugado y prócer, situados entre las cejas. Al resto, les dieron una solución salina, aunque éstos creían también que les metían la toxina.

Seis semanas después, como era previsible, los que recibieron Botox vieron reducida se capacidad de fruncimiento de una media de 1,9 en la escala que crearon hasta el 0,43. De forma paralela, comparados con su punto de partida en la escala MADRS, hubo una mejoría de la depresión de un 47% entre los que fueron inyectados con la toxina frente al 20,6% del otro grupo, dato quizá debido al efecto placebo. Lo más interesante es que existía una correlación entre ambos resultados. A menor fruncimiento provocado por el Botox, mayor remisión de la depresión.

Los resultados de este trabajo, publicados en el Journal of Psychiatric Research, confirman empíricamente la base de la Teoría de las emociones de Darwin y James y, lo que es más importante, prometen un nuevo mecanismo para luchar contra la depresión, considerada por algunos como la principal enfermedad de la sociedad moderna.

Este trabajo también muestra hasta donde puede llegar una toxina tan letal y que algunos pensaron en usar como agente de muerte. Lo explica muy bien el doctor Eric Renzi, del Centro Cosmético Chevy Chase y coautor de esta investigación: “Las mejores medicinas son aquellas que son tanto altamente efectivas como específicas en sus efectos a la vez que seguras. Muchos de nuestros mejores fármacos son derivados de las toxinas porque ellas cumplen estos criterios. Los antibióticos, por ejemplo, son toxinas creadas por hongos para matar bacterias. Por eso, tiene todo el sentido que el Botox tenga tantos y tan importantes usos, incluido ayudar contra la depresión”.

Salud, lo más buscado en web en México

Según un estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMI), los asuntos que más se buscan en internet son para atender males como la diabetes, cáncer, osteoartritis y vacunación

En México los temas de salud se han convertido entre los principales asuntos para buscar en las plataformas digitales.

Los asuntos de salud que más se buscan en internet son para atender males como la diabetes, cáncer, osteoartritis y vacunación.

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Rodrigo Hûtt, confundador del portal de Internet “Voy al Doc, tu cita en un click”, señaló lo anterior y dijo que de acuerdo a un estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMI), 60 millones de internautas que hay en México, 80 por ciento buscan en la red de Internet temas de salud principalmente de urología, otorrinolaringología, oftalmólogo, pediatra, ginecología, ortopedista en trauma e internista.

Indicó que el 80 por ciento de quienes buscan consultas médicas por Internet son de nivel económico medio bajo, usuarios del IMSS e ISSSTE, a quienes les urge ver un médico, porque en esas instituciones de salud tiene citas hasta dentro de tres meses.

El rango de edad de los internautas es de los 30 a los 50 años de edad principalmente.

Por su parte, Mauricio Cruz, coordinador de Comunicación Digital, del laboratorio Sanofi, precisó que 50 por ciento de los internautas que buscan temas de salud en la red, caen en sitios de navegación poco confiables, manejados por personas sin capacitación en temas de salud.

Lo más grave, advirtió, confía en estos sitios de salud no autorizados, ni regulados.

Mencionó que los temas de salud en los últimos años se han convertido entre los principales temas a buscar en la red de Internet, y prueba de ello, es que de acuerdo a la Asociación Mexicana de Internet, estos pasaron del lugar 22 al 16 del 2012 al 2013.

Desde su análisis, nunca se debe sustituir la visita del médico, por las plataformas digitales que ofrecen hasta consultas médicas por Internet, ya que estás últimas debe servir como complemento de la información.

Durante su participación en la Cumbre de Salud Sanofi 2014, Rodrigo Hûtt, con fundador del portal de Internet “Voy al Doc, tu cita en un click”, que tiene afiliados a seis mil médicos del país, dijo que los mexicanos cada vez más acuden a la Internet para buscar a un médico.

Asimismo, agregó, 70 por ciento de los médicos tienen smartphone y 90 por ciento tiene internet en sus consultorios, de acuerdo a una encuesta hecha por este portal.

Recordó que de acuerdo a un estudio efectuado por AMI y yahoo, 49 millones de internautas usan Facebook y el 31 por ciento invierte hasta 12 horas diarias a navegar en la red para chatear, descargar videos y para buscar temas de salud, después le sigue moda y bolsa de trabajo.

Dijo que hay 5.8 millones de búsquedas de temas de salud por internet al mes, siendo yahoo en el àrea de preguntas de los usuario donde más la gente encuentra respuestas.