Calmando a Deschamps,

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urlEn el Senado se reanudaban los trabajos. Era media mañana y daba inicio la reunión previa del grupo parlamentario del PRI. Emilio Gamboa, coordinador de la bancada priista, aguardaba inquieto el arribo de Carlos Romero Deschamps.

(El líder petrolero, muy molesto, había abandonado la sesión de comisiones unidas el día anterior, al enterarse de que el PRI aceptó la propuesta panista de sacar a los representantes del sindicato petrolero del Consejo de Administración de Pemex).

Y sí, apareció Romero Deschamps mal encarado, “con cara de fuchi”. Todos los priistas se pusieron de pie al verlo “y lo abrazaron como dándole el pésame”, según describe uno de sus correligionarios.

Gamboa lo tomó del brazo y lo llevó aparte, a otro salón, para platicar a solas y enfilar poco después juntos -cuidándolo Gamboa de cámaras y periodistas- a la sesión del pleno.

Pero algo más no tardaría en ocurrir: De pronto vimos a Gamboa salir apresuradamente del pleno, celular al oído, y enfilar apresuradamente hacia las oficinas del grupo parlamentario del PRI, al tiempo que soltaba a quien estaba del otro lado de la línea: “Buenas tardes, señor presidente…”

Eran entonces las 12 del día con 48 minutos. Diez minutos después, Romero Deschamps era también requerido. Salía a su vez rápidamente de la sesión acompañado por el secretario particular de Gamboa y avanzar hasta donde estaba su coordinador. Las puertas se cerrarían tras ellos.

Afuera de las oficinas de los tricolores se comentaba: “Están hablando con el presidente…”, David Penchyna no negaba la versión, sólo sonreía.

Minutos después, el de Michoacán, Asunción Orihuela, era también convocado. Hizo un alto a su paso para insistir: “En ninguna parte del mundo los sindicatos forman parte del Consejo de Administración”. Llevaba el párrafo en cuestión en mano. Más tardaría en entrar que en salir. Le ordenarían dar una conferencia de prensa para calmar las aguas en torno al líder petrolero.

Ya para entonces era la una de la tarde con diez minutos. En el pleno se cerraba la sesión iniciada el día anterior con la primera lectura de la reforma energética y se convocaba para la siguiente en 15 minutos. Pero allá donde Gamboa operaba, Ernesto Cordero era ahora requerido.

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CON CORDERO CARA A CARA.- Ernesto Cordero, ex coordinador de la bancada azul, cruzó hacia las oficinas donde lo aguardaba Gamboa. Eran las 13:20 horas. Los panistas estaban inquietos por dos razones:

Una, porque los perredistas estaban furiosos pues ya se habían dado cuenta de que en el dictamen aparecía la palabra “ingresos” por todos lados. Con ello justificaban los principales cambios que se hacían a la constitución al son de “maximizar el ingreso del país”. Y con ello, con esa sola palabra -“ingresos”- aquí y allá, no aplicaría para la reforma energética la consulta popular pues se le daba trato fiscal. Así que los perredistas estaban trepados de la lámpara y en Acción Nacional no sabían cómo iban a reaccionar los priistas ante esta situación.

Dos, porque tampoco tenían claro si en el PRI se mantendrían en lo acordado el día anterior a propósito de sacar del Consejo de Administración de Pemex a los miembros del sindicato. La reacción de Romero Deschamps podía haberlos hecho cambiar de opinión. Estaban nerviosos.

 

Gamboa miró a Cordero a los ojos. Le aseguró: “Vamos con todo…”

 

-¿Nadie se pandea?-, inquirió Cordero.

 

-¡Nadie! Vamos con todo y por todo…-, reiteró el priista a Cordero, mientras allá en el patio Jorge Luis Preciado pateaba el bote y deambulaba sin mayor ocupación.

 

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¿DE DÓNDE SALIÓ EL DICTAMEN?- Poco después de las seis de la tarde saltó la liebre en el Senado. Fue Dolores Padierna quien se dio cuenta de que el dictamen que discutieron hasta la madrugada y el que ahora tenían en sus manos, ¡eran diferentes! Y los cambios no eran cosa menor.

“¿De dónde salió ese dictamen?”, preguntaba Mario Delgado. “¡Que hagan su reserva y se planteen los cambios en el pleno!”, pedía Alejandro Encinas. “¡No seamos tan burdos!, tienen los números para sacar esto; aunque les cueste más trabajo, respetemos por lo menos el reglamento…”, decía Alejandra Barrales.

El acuerdo modificatorio se votó a favor al iniciar el pleno, indicó el panista Roberto Gil Zuarth. “Lo que pasa es que se la pasan platicando…, que vean el video de lo que votaron”, soltaba burlón el del PVEM, Pablo Escudero.

 

Nada les valdría a los perredistas.

 

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GEMAS: Regalito del senador Fernando Mayans Canabal (PRD) para el presidente del Senado, Raúl Cervantes: “¡No se puede ser tan pillo, por favor!”.

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